Goliardo y giróvago
Según el diccionario de la RAE un goliardo era un clérigo o estudiante vagabundo en la Edad Media, que llevaba vida irregular y solía componer poesías latinas de tema amoroso, báquico y satírico.
También el diccionario de la RAE define a un giróvago como monje, que por no sujetarse a la vida regular de los anacoretas y cenobitas, vagaba de uno en otro monasterio.
El termino goliardo según Surianus o Simón de Tournai se debe a un clérigo nombrado como Golias, vagabundo y glotón. Existen otras teorías como que el término deriva de “gualier” , engañar. Aun así no se ha llegado a un consenso sobre su origen.
Para algunos autores sería más correcto denominarlos con el sintagma latino “clerici vagantes”. Clérigos ordenados y con tonsura desvinculados de las estructuras de la iglesia. Luis Antonio de Villena dice en su libro “Dados, amor y clérigos” que su origen se encuentra en París, para irse extendiendo por el resto de Europa.
Esta característica errabunda les puso en en contacto con juglares adoptando parte de las artes de estos últimos. Dado su conocimiento del latín, la poesía y de la notación musical a ellos se deben composiciones de tipo satírico que señalaban en muchos casos los defectos del estamento eclesiástico.
En el monasterio de Ripoll se conservaron los “Carmina Rivipullensia”, fechados en el siglo XIV. Las composiciones de asunto erótico destacan en el texto.
Quizás la obra más conocida sea la colección de cantos goliardos conocida como “Carmina Burana”, realizados entre el siglo XII y XIII. Son una serie de cantos/poemas en los que se exhibe el gusto por los placeres terrenales haciéndose referencia a la vida cotidiana, incluyendo también la crítica a la iglesia como estamento.
Se dictaron normas y condenas contra ellos. En 1017 en el Concilio de León se promulga la condena a los monjes giróvagos. En el concilio de Ruán por ejemplo se ordena que sean rapados al cero para hacer desaparecer la tonsura.
Como indica Manuel Antonio Marcos Casquero, la iglesia a veces consideraba solo la amonestación como se comprueba en un texto del Sínodo de Cahors. En el se dice que si practican durante un año esa actitud deben verse despojados de todo privilegio eclesiástico.
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