Durante su historia la ciudad ha tenido varios recintos amurallados, siendo los más antiguos de época romana. De esta época no queda nada, solo restos usados en otras construcciones. Las murallas que actualmente se conservan pertenecen a la ampliación ordenada por el segundo sultán almorávide Yúsuf ibn Tasufín (1107-1143).
Desde 1858 se fueron derribando las murallas hasta 1873, dejando en pie la Puera de la Macarena y el Postigo del Aceite.
Construida con tapial de argamasa y ladrillo para las bóvedas. En el tramo correspondiente entre la Puerta de la Macarena y la de Córdoba hay ocho torres rectangulares de cuatro metros de anchura, separadas entre si unos cuarenta metros.
Puerta de la Macarena
La actual se debe a la obra realizada por el arquitecto José Chamorro a finales del siglo XVIII.
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