Es el eje de la vida de la comunidad, sirve de zona de meditación y lectura, estructura la vida de los monjes y comunica las diferentes estancias del monasterio. Es la representación simbólica de Jerusalén, su fuente de agua en el centro y los cuatro ríos que parten de ella, que representan la verdad, la caridad, la fortaleza y la sabiduría. Según Bernardo de Claraval era el “Paradisum Claustralis”.
La ciudad es “cuadrada”. Los cuatro ángulos de la ciudad son los grandes misterios de Cristo: encarnación, pasión, resurrección, ascensión. Un “opus quadratum”.
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