Ir al contenido principal

Literatura de cordel

Según la Biblioteca Nacional de España, la “literatura de cordel” es un concepto creado por Julio Caro Baroja en 1969. Esta engloba una variedad de impresos de ínfima calidad en los que se recogían historias de todo tipo del gusto de un público iletrado. Los “pliegos de cordel”, siguiendo la definición del Diccionario de literatura popular española, se llamaban así por “ser presentados a la venta colgados por la doblez principal y sujetos con cañitas en unos cordeles puestos horizontalmente en portales y tiendas”. 

La expresión más conocida de esta literatura fueron los romances de ciegos, que adoptaron el metro más popular de la poesía española, aunque también incluía otros estilos como la copla, la malagueña o el tango, que el ciego cantaba, a menudo con el acompañamiento de una vihuela o de otros instrumentos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LEYES INTOLERABLES

Son conocidas como Intolerable Acts, Coercitive Acts o Punitive Acts. Así se llama a lascuatro medidas punitivas promulgadas por el Parlamento británico en 1774, como represalia por actos de desafío de las Trece Colonias Americanas, particularmente con el “Motín del té” de Boston del 16 de diciembre de 1773. El efecto de varias acciones de resistencia colonial al dominio británico durante el invierno de 1773-1774, hizo que el Parlamento Británico se decidiera a afirmar su autoridad en las colonias americanas.  La mayor de sus acciones recayó en Boston, que parecía ser el centro de la hostilidad colonial. Aprobaron la Ley del Puerto de Boston, cerrándolo hasta que se hiciera una restitución por el té destruido en el mencionado “Motín del té”. En segundo lugar, la Ley del Gobierno de Massachusetts derogó el estatuto de la colonia de 1691, reduciéndola al nivel de una colonia de la corona, reemplazando el consejo local electivo por uno designado, y mejorando los poderes del gobernador...

Discurso de la coletilla del rey

En la apertura de la segunda legislatura de las Cortes españolas, el 1 de marzo de 1821, Fernando VII pronuncia este discurso, que al criticar al Gobierno, provoca su cese y el nombramiento de otro Gobierno, y que es famoso por añadir un párrafo de su puño y letra al discurso oficial.